Recuperación del paciente

Es difícil determinar el nivel de recuperación de un paciente porque hay factores que intervienen en el proceso que todavía no se conocen. Como regla general, cuanto más grave sea la lesión, peor es el pronóstico. La cantidad de cerebro dañada por un tumor, una hemorragia, un objeto penetrante, pueden ser observadas a través de un escáner o una resonancia, y pueden indicar la gravedad de la lesión. El nivel de consciencia al ingresar, tiempo de permanencia en coma, y duración de la amnesia post-traumática son los mejores indicadores de la gravedad de la lesión.

Otro de los factores que pueden influir en la recuperación es el nivel del funcionamiento previo a la lesión. Si una persona era muy inteligente o deportista, es común que llegue a una mejor recuperación, ya que esa riqueza física y mental puede cubrir, en parte, las facultades perdidas. Sin embargo el cerebro nos sorprende de vez en cuando y personas con lesiones severas pueden llegar a funcionar mejor que personas con lesiones leves.

La mejor forma de ayudar a una persona querida a superar la lesión es ayudarle a entrar en un programa de rehabilitación especializado en el daño cerebral. En muchos países, como España, la estructura sanitaria no contempla este tipo de centro y es difícil conseguir que el familiar sea aceptado en uno de los pocos centros que hay, y a veces imposible afrontar los costes económicos de los centros privados.

En cualquier caso, la perseverancia, el mostrar interés y determinación pueden abrir las puertas de entrada a un programa de rehabilitación que en un principio estaban cerradas. Es una situación en la que todos los esfuerzos que se haga pueden merecer la pena y ayudar mucho al familiar afectado. En estos centros se proporciona la atención farmacológica adecuada, y también se proporcionan servicios de terapia cognitiva, física, del habla, ocupacional que pueden significar una gran diferencia en la recuperación final.

La familia habrá que atender y responder a las necesidades y conductas de su ser querido, sobre todo una vez el paciente se reintegre en la vida familiar. Estar informado y aconsejado puede ser la mejor manera de prepararse. Esta preparación permitirá anticipar problemas o saber afrontarlos de una manera más adecuada y beneficiosa para el miembro de la familia que ha sufrido la lesión. En esta fase el paciente necesita mucho apoyo y cariño, y la preparación de la familia puede ser el mejor método para evitar conflictos, preocupaciones innecesarias y para ayudar al máximo en la recuperación y el mayor bienestar del ser querido.