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En este mes de septiembre, el tema que quiero tratar en este artículo es LA DISFAGIA OROFARÍNGEA.

También voy a hablar de la deglución normal y sus fases, de su alteración y de la clasificación según su etiología. Explicaré los signos que nos alertan sobre posibles aspiraciones silentes y consejos para  prevenirlas.

Partimos de la definición de la deglución, que es ‘una actividad neuromuscular compleja por la que pasa el bolo alimenticio de la boca al estómago’. El acto de la deglución tiene cuatro fases fundamentales, y si alguna se altera puede provocar un trastorno.

1. Fase preparatoria: se introduce el alimento en la boca y se coloca en el centro de la lengua

2. Fase oral: se impulsa el bolo desde la boca hasta la faringe.

3. Fase faríngea: se desencadenan una serie de acciones coordinadas que impiden que el bolo alimenticio pase a las vías respiratorias. Se inicia con el cierre velofaríngeo y la acción conjunta y adecuada de los pliegues ariepiglóticos, pliegues vestibulares, pliegues vocales más la elevación y anteriorización de la laringe. Todo esto permite que el bolo pase a la faringe de manera adecuada en dirección al esófago a través de los músculos constrictores.

4. Fase esofágica: comienza cuando el bolo penetra en el esófago y acaba cuando llega al estómago.

Teniendo en cuenta estos datos, concluimos que cuando se produce un desorden en la coordinación de los movimientos de la deglución por alteración neurológica o bien estructural con riesgo de penetración o aspiración, hablamos de disfagia orofaríngea.

Existe una serie de manifestaciones clínicas que nos alertan de que puede haber disfagia: sialorrea profusa (excesiva salivación); incapacidad de reconocer la comida; dificultad para retener el alimento en la boca; tos, tanto antes como durante y después de la deglución; pérdida de peso; neumonía por aspiración, y malnutrición.

Es necesario vigilar el estado nutricional del paciente disfágico, ya que este puede presentar una ingesta inadecuada de alimento. Los síntomas de la deficiencia nutricional son: astenia (falta de fuerza), irritabilidad, disminución de la atención, cambio alimentario, hambre, sed, disminución del turgor de la piel y alteraciones en la orina.

¿Qué provoca la disfagia?

No existe una causa única. La disfagia puede ser provocada por las enfermedades del S.N.C., las enfermedades degenerativas, los accidentes cerebrovasculares, la presencia de tumores e incluso por algunos de los medicamentos que se proporcionan en los tratamientos.

En función de su etiología se pueden clasificar:

  • DISFAGIA NEUROGÉNICA: es la causada por las enfermedades o traumas del sistema nervioso central.
  • DISFAGIA MECÁNICA: se denomina así porque se producen alteraciones en las estructuras que intervienen en el proceso deglutorio, impidiendo que la deglución sea segura y eficaz.
  • DISFAGIA IATROGÉNICA: son aquellas que se producen como efecto colateral, por la administración de ciertos medicamentos tales como sedantes; anticonvulsivos; benzodiacepínicos, los cuales actúan en el SNC; o los corticoesteroides, que actúan en el sistema nervioso periférico.
  • DISFAGIA SENIL: se produce en la población anciana tras el proceso de envejecimiento.
  • DISFAGIA PSICOGÉNICA: que se ha producido en personas con problemas depresivos

Me voy a detener en la Disfagia Orofaríngea Neurogénica (DON). Esta es causada por enfermedades del sistema nervioso central. De entre todas vamos a destacar las que están producidas por los accidentes cerebrovasculares y las producidas por traumatismos.

La incidencia de DON tras un ACV (Accidente cerebrovascular o ictus) varía entre un 25 y un 50%.

Hay riesgo de que se de DON en los traumas craneales, su pronóstico es relativamente bueno.

La DON se puede manifestar a través de una serie de síntomas como desorden en la masticación, dificultad para iniciar la deglución, regurgitación nasal, sialorrea (excesiva saliva), tos o atragantamiento durante la alimentación. En ocasiones comentan los pacientes de dolor en el pecho o sensación de que tienen alimento en la garganta. Sin embargo ocurren casos en los que no hay sensibilidad laríngea ni reflejo de tos y no significa que no exista DON, si no que ha podido haber una alteración en algunos de los nervios inervados por el X par craneal o Vago (el nervio laríngeo superior interno con componente sensorial o el nervio laríngeo recurrente con componente motor). Hay que prestar más atención si cabe a los pacientes que no tengan el reflejo de la tos porque tienen mayor riesgo de aspiración.

¿Ante esta circunstancia cómo debemos actuar?

En primer lugar, debe ser evaluado por un especialista en la deglución que valorará la motricidad y la sensibilidad orofacial, las consistencias para adecuar la alimentación a las características del paciente, posturas y maniobras que faciliten la alimentación para mejorar su calidad de vida.

¿La recuperación de la disfagia es total?

En algunos casos sí, pero en otros no. Por esta razón, se deben seguir tomando precauciones para prevenir posibles aspiraciones y atragantamientos. Probablemente en aquellos en los que no es total se deberán seguir usando consistencias, posturas y maniobras aconsejadas por el especialista.

 ¿Hay algo que puedan hacer los familiares o cuidadores?

  • Seguir las pautas dadas por el especialista en cuanto a posturas, consistencia, alimentos peligrosos.
  • Es aconsejable que la alimentación se produzca en un ambiente relajado, sin distracciones.
  • Mantener una higiene oral y dental adecuada.
  • Permanecer sentado o de pie después de comer, al menos, 30 minutos.
  • No usar pajitas ni jeringas, sino los cubiertos que haya prescrito el terapeuta, ya que el uso de estos favorece el reflejo de la deglución.
  • No hablar mientras se come. Si es posible, evitar la comida con mucha gente.
  • Si está adormilado o agitado no se debe dar ni de comer ni de beber.
  • Esperar a que trague lo que tiene en la boca antes de introducirle más alimento.
  • No sobrepasar los 30 o 40 minutos de duración de la comida.
  • Intentar que el menú sea variado, tener cuidado con la temperatura y facilitar una buena presentación de la misma.
  • Cuidar la postura.
  • Aquellos pacientes que sean alimentados a través de PEG deben estar sentados. Si están en la cama, incorporados, al menos.
  • Si la comida que ingiere no le aporta un estado nutricional adecuado, se le debe dar un suplemento alimentario.
  • La persona que dé de comer al paciente debe estar colocada a la altura de sus ojos o justo por debajo de ellos; así evitaremos que eleve la cabeza para tomar el alimento y trague en una postura que le pueda resultar peligrosa.

La mayoría de los consejos expuestos anteriormente ayudan a prevenir la aspiración de los alimentos y, por consiguiente, va a ayudar a la prevención de las neumonías

Hay algunos alimentos que son peligrosos para los pacientes con DON  y, salvo que el especialista se lo recomiende, es preferible que no los tomen.

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Eva Mª  Quero Saldaña

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